Lo único que realmente importa.
Todo cuanto haces, sientes, percibes e interpretas esta sujeto al concepto que tienes de ti mismo.
A la imagen.
No física sino más bien al conjunto de todo lo que as llegado a creer que eres.
Ese arquetipo que vive bien adentro de tu subconsciente y te dice: Yo soy gracioso, yo soy fuerte, yo soy flojo, yo tengo miedo, mis capacidades son estas, mis debilidades son estas otras…
Ese auto concepto de como te percibes.
El constructo mental que rige tus decisiones, cómo enfrentas situaciones difíciles y finalmente como construyes tu vida.
Darse cuenta de este constructo y de todas las autolimitaciones que este implica es un paso avanzado en el camino de la consciencia y del corazón.
Cuando uno comprende esto e inevitablemente se decide a un cambio, entonces se presenta una oportunidad dorada en la vida de una persona.
La oportunidad de volver a escribir la historia.
De cambiarlo todo.
De elegir.
La perfecta ocasión para poder decir:
He estado transitando esta vida de una forma que ya no me sirve. Por eso ahora, y solamente ante mí, mi corazón y mi espíritu yo me comprometo a caminar de una forma distinta
Y es ahí que uno salta.
Es ahí que uno apuesta por si mismo y se lanza con su intento para comenzar a vivir en coherencia con una nueva consciencia.
El punto de quiebre donde todo cambia.
Donde ya no se necesitan testigos externos.
Donde sabes que puedes engañar a todos pero nunca a tí mismo.
Ahora bien,
Asumir este compromiso con uno mismo y la RESPONSABILIDAD de sostenerlo dia a dia puede ser la tarea más dificil de un ser humano en esta tierra.
Dejar de ser víctima del pasado, del entorno, de las personas y sobretodo de la misma mente de uno, aunque parece ser algo que todos queremos, más pronto que tarde una persona que está en el camino de esta gran hazaña se da cuenta que el querer no es suficiente.
Y que la energía que lo atrae otra vez a sus viejas maneras tiene una excepcional fuerza y además le lleva varios años de ventaja.
Esta energía o entidad a la que llamaré parásito ya conocé todas nuestras maneras, ya sabe donde flaqueamos, sabe que nos gusta, que nos da placer, a que nos resistimos y mucha otra información que utiliza para llevarnos al mismo lugar de costumbre y comodidad.
Este parasito no teme en utilizar todos estos recursos y no tiene moralidad a la hora de engañarnos. Pues su propía vida depende de ello.
Este parasito se alimenta de esa energía.
Este parasito depende de toda esa vieja identidad, de los miedos, las culpas, los resentimientos y mas para poder exister
Es decir que hará todo lo posible para llevarnos ahí, para que le demos nuestra atención.
En este punto de entendimiento es que una persona común y corriente se convierte en un CAZADOR.
Se convierte en un individuo que acecha esta energía con estrategia y precisión, con el único fin de dejar de alimentarla y poder ser libre.
Libertad.
Eso es lo que mueve a alguien que se acecha a si mismo para no volver a caer en las viejas prisiones del pasado, del dogma, de la sociedad, de las estructuras que le fueron dadas pero que no eligió.
Tú tienes la posibilidad de elegir.
Pero debes hacerte responsable de todo cuanto haces y de esta cacería energética.
Dejar de ser una presa para convertirte tú en el cazador.
Abrazo.